viernes, 27 de noviembre de 2009

EL PASO DEL TIEMPO

Ríos congelados flotando en el cielo. Infinitas fotografías sumergidas en la noche. Las carcajadas y los aplausos escondidos en los desiertos. Las muchas vidas perdidas en los caminos entrecruzados. El día ajeno a las horas y a los paraguas sinceros. Las juventudes atrapadas en los minutos de hierro. El cielo jaspeado de pinturas humildes. Los relojes cansados y sudados acuden a la rutina. El día y la noche fundiéndose. Ceniceros llenos de sueños tardíos. Los parques remotos y abismales que no quieren irse al infinito y apagar sonrisas. Las farolas siniestras y tímidas cumplen y descumplen al antojo del destino. Los ojos de las gentes ojean las páginas de este cuento infinito.

¿Qué nos pasa?


Esa sensación que tienen algunos cuando están en cualquier sitio y el tiempo pasa lentamente. Cuando no tienes nada que hacer o simplemente no tienes ganas de trabajar. Estás sentado, pensando, dibujando, rellenando las letras del libro de texto, perdiendo la noción del tiempo a la vez que estás encima de la mesa dando cabezazos cada dos por tres. Esa situación en que estás abstraído, parece que el corazón no te late y estás en un estado de desconexión total.


Aburrirse. ¿Cuántas veces nos hemos quejado? No tengo nada que hacer, estoy aburrido.


Aburrirse, de vez en cuando, es bueno. Son momentos de reflexión, meditación, de darse cuenta de las mil posibilidades de hacer cosas que nunca encuentras el tiempo de hacer. Leer un libro, emocionarte, ver una película, quedar con alguien que hace siglos que no ves son algunas de las posibilidades que te ofrece el aburrimiento. A veces simplemente mirar por la ventana, sentarte en la terraza de un bar o salir a dar un paseo te produce un placer increíble. Estamos tan acostumbrados a correr, a no mirar, a ir siempre a contrarreloj que cuando te aburres cuesta disfrutar de esos pequeños momentos. Simplemente no estamos acostumbrados.

ESCAPAR


Cuando quieres escapar,

millones de hormigas dentro de la barriga.

Escuchas los latidos de tu corazón,

un martillo te golpea en el pecho.

Un nudo en la garganta te impide respirar,

la boca seca te impide hablar.

Un millón de arañas te recorren los nervios.


Una oleada de aire fresco dentro de ti.

Enseguida desaparece,

y vuelves a sentir esas hormigas y esas arañas,

recorriendo cada parte de tu cuerpo.

El remordimiento se apodera rápidamente de ti,

igual que si alguien te pisoteara una y otra vez.

Camino innato


Nacemos en lo absurdo, marcados sin previo aviso. Anhelaras blanco, desearás negro , finalmente serás gris.

Privados de libertad, falso oasis en medio de la nada. El destino tiene principio pero también viaja hacia el final, luchas por escapar y lo peor, crees que lo lograrás, pero el tren olvidó sus frenos y nada le va a parar.

Llega un día que el camino puede cambiar, ¿Sobre quién recae el poder? ¿Quién descarrila ese tren? El más seguro será, lo imposible aparecerá, los senderos sin fin mostraran su límite.

La razón no será suficientemente razonable para entender su capacidad pues no alcanzará su magnitud necesaria y una vez más optará por la incredulidad. ¿Qué reacción puedes tomar? La decisión se impuso a la voluntad , la impotencia se queda corta frente a tal brutalidad , la mano del hombre una vez más desarrolla su ignorancia y se esconde detrás.

¿Cómo pagar lo sucedido? ¿Quién establece su precio? Ni togas , ni honorarios, ni jurado, ni balanza, maldito sea el que pone en sus manos la vida certera y la apuñala sin compasión, pues nadie posee el derecho de quitarte lo que la vida te otorgó.

LOS COLORES OTOÑALES




Desde aquí muchos colores puedo observar
desde el alba hasta el atardecer;
entre sus tonalidades los puedo clasificar,
y asi un orden imponer:

Azul claro es el color más visible,
con ese tono claro salpicado de blanco;
lo convierte en un tono apacible,
provoca ganas de sentarse en un banco.

Tonos marrones y naranjas
son los colores típicos otoñales,
el agua del rcío deja las plantas marcadas
haciendo bellas señales.

Verde es el último color
que ahora mismo veo;
este color también predomina en el exterior,
y, sinceramente, es el color que prefiero.












La doncella amapola

Era tu silueta grácil,
como una dulce flor de miel,
tendida al sol, muy frágil,
pequeña, en el trigal.

En su tez clara y sorojada,
yacía decidida su sonrisa,
como una puerta de amor velada,
pidiendo abrirse sin prisa.

Sus suaves cabellos se difuminaba,
con el trigo y sus delgadas espigas,
como una corona al sol brillaban,
estirados como aristas suaves, tendidas.

Provocativa i sensual nacía
aquella flor vestida en rojo ardiente,
amor de rosa mucho quería
bajo estival sol caliente.

Preciosa flor, tu amapola,
pasión de los dorados trigales,
erótica macula,
que del trigo tú eres.

21 razones para olvidar(te).


El 21 me sigue a todas partes, es como si todo lo que me rodea quisiera recordarme a él.

Todo lo que tuvimos él y yo se fue junto a él al país donde reina con sus amigas Hipocresía e Idiotez y muchas cosas de color verde olvido.

Desde muy lejos se ve como Hipocresía le sabe aconsejar muy bien y como Idiotez va con él a todas partes.
Otro de sus amigos, el QuéDirán le busca por todas partes, aunque estoy segura que lo encontrará muy pronto, eso si no lo ha encontrado ya.

6 meses se conviertieron en un huracán que nos rompía a cada paso que daba. Nos queríamos, pero... ¿Qué importa ya?.
El tiempo es una carrera y yo soy la protagonista de esta carrera interminable.
Sus palabras fueron cristales rotos que quebraban las palabras que salían de mi boca.
Él ya no era el mismo, y aunque no quería darme cuenta, yo tampoco...
En el instante en que me di cuenta de que ya nada volvería ser igual, él ya no estaba a mi lado y sentí como me ahogaba en un mar de lágrimas.